Pansexual: La sexualidad del siglo XXI

Pansexual: La sexualidad del siglo XXI

Seguro que has oído hablar de ser pansexual, o como se está definiendo últimamente, la nueva tendencia que está revolucionando el amor y la sexualidad de este siglo.

Pues bien, una persona pansexual es aquella que logra la atracción sexual, amorosa o estética por otra sin importarle ni el género ni la sexualidad, pero dirás, ¿qué diferencia hay entre los bisexuales y pansexuales? Puede parecer un poco lioso pero te lo resolvemos enseguida: la bisexualidad se limita a la no preferencia por ningún sexo. A una persona bisexual le pueden atraen tanto hombres como mujeres, siguiendo los mismo criterios de atractivo y diferencia de género que la heterosexualidad (les gustan las mujeres por lo que son, y los hombres por lo que son). Sin embargo, los pansexuales no diferencian sexos, géneros ni subgéneros (transexualidad, intersexualidad), sólo se sienten atraídos por “personas”, independientemente de genitales, géneros, etc.

Podríamos decir que toda la vida ha existido gente pansexual, pero no ha sido hasta hace muy poco, que han comenzado a exponer su sexualidad de manera pública. Ámbitos como los de la política, con Mary González, una legisladora estadunidense que representa al Estado de Texas; del espectáculo, con Miley Cyrus a la cabeza, a la que ya estamos acostumbrados a ver tanto con hombres como con mujeres desde su polémica entrevista en Elle UK donde explicaba su abrazo al pansexualismo.

Pero esto no queda aquí, el siglo XXI nos ha dejado grandes referencias culturales al término pansexual, como el superhéroe de Marvel Deadpool, Samantha Jones de Sexo en Nueva York… E incluso, en serie de dibujos animados como American Dad, aparece Roger, un extraterrestre que muestra en continuos episodios un comportamiento pansexual.

Lo que no hay duda y hoy en día más que nunca, estamos logrando cotas de libertad inigualables en otra época. La libertad del individuo: ya sea sexual, jurídica o económica es uno de los grandes hitos del hombre de nuestro tiempo.

Sea como fuere, somos libres y podemos decidir nuestra sexualidad sin que suponga ningún problema. ¡Todas las orientaciones sexuales son igual de válidas y respetables!

 

 

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