El arte de besar a tu pareja

El arte de besar a tu pareja

El beso es una de las principales expresiones de afecto hacia nuestra pareja o seres queridos. El noventa por ciento de la población mundial besa con esa intención. Hay muchas maneras de besar que, según la intensidad, velocidad, pasión, ritmo o intención que le pongamos podemos transmitir emociones y significados a quien lo recibe. Se estima que utilizamos una media de dos semanas de nuestra vida besando pero seguro que en cuanto conozcas sus beneficios desearías pasar más tiempo haciéndolo.

Y es que el beso no es únicamente un símbolo de nuestro amor o deseo sino que también es recomendable para nuestra salud. Besar nos ayuda a aumentar la resistencia fisiológica al estrés, bajar los niveles de colesterol o liberar tensiones. Por si fuera poco, estar por un minuto besando apasionadamente quema más de seis calorías ya que al hacerlo estamos ejercitando 34 músculos (imagina lo saludable que puede ser si ese beso se alarga y te lleva a la cama con tu pareja).

Dicen que besar puede incluso alargar la vida y así lo demuestran los estudios, que concluyen que los hombres pueden vivir hasta cinco años más si besan a sus mujeres cada mañana.

Los labios son cien veces más sensibles que nuestros dedos por lo que las sensaciones que transmitimos al besar son mucho más intensas que otras formas de afecto.

Todos recordamos el primer beso con nuestra pareja o siempre que uno ha sellado un compromiso o un momento importante. Sin embargo, en las relaciones largas se corre el riesgo de que el beso se convierta en algo rutinario y vaya perdiendo su importancia con el tiempo.

Para un buen beso no sólo basta una buena ejecución y, claro está, mucha pasión sino que también es necesaria una buena preparación. Un cepillado de dientes para un aliento fresco, evitar que los labios estén secos con un bálsamo o un pintalabios que no sea pegajoso, bigotes y barbas cuidados en ellos… Cerrar los ojos nos ayudará a desarrollas la imaginación y potenciar nuestras fantasías pero es conveniente mirar a nuestra pareja de vez en cuando para que se sienta deseada, hacerlo en un lugar en el que ambos os sintáis cómodos y se dice que si paras de hacerlo después de diez segundos el otro u otra querrá más.

El beso debe empezar de forma suave e ir intensificándose si notamos reciprocidad por parte de nuestra pareja y a medida que aumenta la pasión. Podéis ir variando la velocidad y la intensidad del beso. Es una cosa de dos y, siempre que tu pareja y tú no hayáis acordado tomar una posición pasiva o dominante al hacerlo, conviene tomar el control del beso alternativamente para adaptarse al estilo del otro, especialmente cuando se trata de un primer beso.

Besar es, por tanto, un auténtico arte y como tal tenemos que ser creativos y demostrar nuestras habilidades. Acompáñalo de caricias, miradas, pequeños mordiscos en los labios, besa en el cuello, la oreja, el pelo, roza tu nariz con la de tu pareja… y, sobre todo, hazle saber que estás disfrutando.

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